Los que me conocen de cerca saben que fue un camino muy largo el prepararme para correr una carrera, comencé a entrenarme en 2002, recién terminada la quimioterapia y en medio de algunas complicaciones que fueron surgiendo y fui superando, y recién pude correr mi primera carrera en 2007. Fueron avances y muchos retrocesos, un entrenamiento físico pero también espiritual para adquirir la suficiente confianza en mí para poder lograrlo. Ahora disfruto mucho de esta tividad: CORRER, me hace sentir plena, cuando la cabeza se empaca tomo consciencia del privilegio de PODER HACERLO y pongo todo para no desaprovechar la oportunidad.
Además prepararte para una carrera te hace entrenar casi todos los días y eso trae un sinfín de beneficios para la salud. Pero también esta actividad te permite entrenar en grupo; si bien se compite solo, podés compartir entrenamientos, y la contención y el estimulo que encontrás con tu gente es invalorable. El domingo pasado corrí los 10k Urban Run a beneficio de MACMA, y fue una emoción sentir que todos estábamos corriendo por esta causa. Además pude compartirlo con las chicas de MACMA. Este año corrí mis primeros 21km en abril y el gran desafío es hacer el Medio Maratón de Río de Janeiro, en agosto.
Siempre tuve deseos de poder ayudar a través de mi experiencia a quien esté transitando esta enfermedad, y siento que el momento es hoy, dando mi testimonio que se puede volver a tener una vida normal, con proyectos, con desafíos. Cuando te diagnostican cáncer tenés la sensación de que terminó tu vida y que si sobrevivís vas a quedar imposibilitada de muchas cosas, sobre todo las que tienen que ver con lo físico por el deterioro que experimentas con los tratamientos, pero sólo es cuestión de tener paciencia y aceptar otro ritmo. Pero de eso se trata la vida: ser feliz con lo que se tiene.
Para más información


